La ortografía es la parte de la gramática
normativa encargada de establecer las reglas que regulan el correcto uso de las
palabras y de los signos de puntuación en la escritura.
La base de la
ortografía está compuesta por una serie de convenciones establecidas de
antemano por una comunidad lingüística con el objetivo de respetar y mantener a
través del tiempo la unidad de la lengua escrita que corresponda. En tanto, en
el caso de aquellos países que poseen una Academia de Lengua, tal es la función
que desempeña en los países hispanoparlantes la Real Academia Española de la
Lengua, será está misma entonces la institución encargada de desempeñar la
tarea de regulación que antes mencionábamos.
La razón por la cual la ortografía
resulta del establecimiento de convenciones, radica en el hecho que no siempre
hay una correspondencia unívoca entre el sonido y la grafía de un término. Por
otro lado, partiendo de la base que desde siempre existieron una importante
cantidad de lenguas en el mundo entero es que los criterios utilizados para
fijar las convenciones no serán los mismos para cada lengua, por lo cual, cada
una, observará el suyo propio. Por ejemplo, en el caso del español, el criterio
predominante a la hora de establecer las mencionadas reglas fue el fonético,
pero en lenguas como el inglés y el francés el etimológico ha sido el criterio
empleado para fijarlas, hecho que en realidad es la causa del porqué a veces en
estos idiomas se suscita una divergencia entre la escritura y la pronunciación.
Dentro de la enseñanza en general y ni hablar dentro de la enseñanza de la
lengua específicamente, la ortografía ostenta un rol fundamental y clave a la
hora del aprendizaje y también para el logro de la estandarización de la lengua, en caso que se trate de una lengua con muy poca tradición escrita,
hecho que claro provocará una concreta dispersión dialectal. La ortografía
española que hoy en día aplicamos comenzó a codificarse hace mucho tiempo
atrás, más precisamente en el siglo XVIII, cuando una recién fundada Real Academia
Española propuso las primeras reglas ortográficas. Luego, con el tiempo,
vendrían las convenciones para evitar las vacilaciones y confusiones más que
nada con aquellas letras que suenan de la misma manera pero se escriben
diferente,como la s o la c y también en lo que tiene que ver con el correcto
uso de los signos de puntuación, acentuación y tilde, que suelen ser tan
determinantes a la hora de comprender mejor un texto escrito.